
Addis Abeba, Etiopía
Marcos 1:12-13
Yo era alguien espiritualmente ciego; tenía ojos, pero no podía ver.
Aunque el lugar o el entorno cambien una y otra vez, al final todas las flores ocupan un lugar en Sion y cumplen su misión.
Y el color que ha penetrado profundamente no se desvanece con facilidad, sino que conserva su tonalidad original aun con el paso del tiempo.
En ese momento, las lágrimas brotaron de golpe.