Existe una herramienta utilizada en los barcos llamada “ancla de espía” (kedge anchor). A diferencia del ancla común que sirve para mantener el barco en su lugar, el ancla de espía se utiliza para desplazarlo. Cuando no sopla el viento, el marinero lanza el ancla de espía hacia adelante y luego va tirando lentamente de la cuerda. Así, aunque el barco no avance con rapidez, se mueve poco a poco en la dirección hacia donde se encuentra el ancla de espía.
Pensé que avanzar hacia una meta es algo parecido. Se fija primero el punto al que se quiere llegar y luego se da un pequeño paso en esa dirección. Puede haber días en que parezca que uno permanece quieto, pero si el esfuerzo se acumula, se logra el progreso.
Para llevar a cabo nuestro trabajo, no es necesario esperar a que existan condiciones perfectas para comenzar. Aunque no sople el viento que nos impulse y todo parezca difícil, si lanzamos el ancla de espía y, con paciencia y perseverancia, mantenemos la mirada en la meta, en algún momento comenzaremos a avanzar.