En la madrugada, cuando la oscuridad cubría toda la tierra, me detuve en el límite entre la luz y las tinieblas y, al contemplar los rayos que se filtraban entre los frondosos árboles, recordé la letra del cántico nuevo “Entre la luz y la oscuridad”.
“Estoy en la luz. La luz rodea mi ser. Es la luz de vida. Tú que estás en la oscuridad, ¿por qué te quedas allí? […] Con temor ya no tiembles más entre luz y oscuridad. […] Voy a darles el amor, amor del cielo. Estaremos en la luz de amor.”
Doy gracias al Padre y a la Madre celestiales, quienes me guiaron hacia la luz de la vida cuando yo vagaba entre la luz y la oscuridad. Ahora seré yo quien transmita el amor de Dios a aquellos que tiemblan de temor entre la luz y las tinieblas.