El cielo nocturno lleno del amor del Padre celestial
abr. 2026172
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Ahn Yu-jin / Nueva Zelanda
Mientras regresaba a casa, me quedé mirando por un buen rato las estrellas que adornaban el vasto cielo nocturno. Aunque no se puede comparar con el reino de los cielos, con solo mirar el cielo nocturno me sentí reconfortada.
En realidad, un cielo nocturno lleno de estrellas tan hermosas es una prueba de que esa tarde hizo mucho calor. Para poder ver estrellas que brillen con claridad en un cielo limpio y sin una sola nube, primero hay que enfrentarse durante el día al intenso sol.
La luz del sol en Nueva Zelanda se siente mucho más fuerte que en otros países. Sin embargo, por muy calurosos que sean los días, los hermanos y hermanas se dedican con esmero al evangelio pensando en el Padre celestial. Cuando el calor nos da sed o nos deja agotados, recordamos al Padre que predicaba vistiendo traje incluso en los días de verano, y nos animamos unos a otros diciendo: “Gracias a Dios”.
Parece como si el Padre consolara con el hermoso cielo nocturno el esfuerzo de sus hijos que trabajan por el evangelio bajo el ardiente sol. Le doy gracias al Padre, quien valora incluso los pequeños esfuerzos y nos concede abundante consuelo. El cielo que el Padre ha preparado para nosotros seguramente será aún más hermoso que este. Con la esperanza del reino de los cielos, quiero convertirme en una hija que corre hacia la meta de completar el evangelio.