Kim Hyeon-im / Corea
Cuando siento que no sirvo para nada,
cuando siento que no tengo ningún valor,
una rama que parecía no tener ya utilidad alguna
brotó flores de hongo, brillantes como flores de ciruelo, y me habló.
“Tu utilidad no la decides tú.
Puede que ahora todavía no conozcas tu propio valor.”
Así como la vara de Moisés, que no era más que un simple bastón,
llegó a ser un instrumento para manifestar el poder de Dios,
así también, todo lo que Dios creó
no fue creado sin propósito alguno;
y aun lo pequeño y débil
puede ser grandemente usado por Dios.
El solo hecho de haber sido creados por la palabra y el aliento de Dios
ya nos concede un valor imposible de medir.
Aquello que consideraba inútil
en realidad tenía utilidad.
Fue una simple rama la que me lo enseñó.
주소가 복사되었어요.