Addis Abeba, Etiopía
Yo era alguien espiritualmente ciego; tenía ojos, pero no podía ver.
Y el color que ha penetrado profundamente no se desvanece con facilidad, sino que conserva su tonalidad original aun con el paso del tiempo.
São Paulo, Brasil
El faro nunca deja de alumbrar, lo miren o no las personas.
La oración, que es el aliento del alma, también tiene su propia textura en cada persona.