En psicología existe un fenómeno llamado crecimiento postraumático (Post-Traumatic Growth, PTG). Es un término que se utiliza cuando una persona que ha experimentado un gran dolor o una adversidad se recupera y descubre una gratitud más profunda y un mayor sentido de la vida que antes. En la Biblia también hay personas que superaron sufrimientos y adversidades confiando en Dios y dieron gracias a Dios. El pueblo de Israel, que después de enfrentar innumerables peligros, guerras y todo tipo de dificultades durante su vida en el desierto, finalmente entró en Canaán; los apóstoles, que aun siendo perseguidos anunciaron con valentía a Jesús, el Salvador, y dieron gloria a Dios. Nosotros también tendremos diversas dificultades en nuestra vida. Dependiendo de cómo las aceptemos, esas situaciones pueden convertirse en obstáculos para la fe o en oportunidades para crecer. Aunque la realidad sea difícil y dolorosa, es importante tener un corazón que acepte esas circunstancias de manera positiva y busque encontrar motivos para agradecer. Como Dios está siempre a nuestro lado ayudándonos, imaginemos un yo más fortalecido y vivamos siempre sanos tanto espiritual como físicamente.