“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.” (1 P. 4:12-16)
A veces, buscamos tener un título prestigioso en el mundo. Sin embargo, lo que debemos buscar es tener el título de ser cristianos.
Para recibir un título en el mundo físico, siempre hay criterios que deben cumplirse. De la misma manera, para obtener el título de cristiano, también hay criterios que deben cumplirse. Ahora comprendo que ser digno de llevar ese título significa reflejar con sinceridad las características de la Madre celestial: sacrificio profundo, determinación por superar las dificultades más desafiantes y tener el amor perfecto.
Espero poder cumplir siempre con las normas de Dios para poder llevar el título de verdadero cristiano. Hasta que nos encontremos con nuestro Padre celestial en el cielo, quiero dar más valor al hecho de que soy cristiano y trabajar constantemente en los criterios que me permitan ser digno de llevar ese título.