Bookmark Menu
Entendimiento

El faro que me alumbra

may. 202656
  • Tamaño de letra



  • Crecí en un pueblo pequeño y tranquilo, situado en la desembocadura de un río. Para los habitantes del lugar, que se ganaban la vida con la pesca, la marea alta y la baja, así como la dirección del viento, formaban parte del lenguaje cotidiano. En el punto más alto del pueblo se alza un faro de larga historia. No es simplemente un punto de referencia, sino el guía más seguro para las embarcaciones que navegan en el mar oscuro.

    En mi niñez, un maestro me habló del papel del faro. En medio del mar oscuro que parece extenderse sin fin, el faro alumbra el camino a los pescadores y les indica la dirección para regresar a casa. Como yo nunca había estado a la deriva sobre el mar nocturno a bordo de una embarcación, no lograba comprender del todo su importancia y lo consideraba una estructura ajena a mi vida.

    Después de recibir la verdad en una tierra lejana y volver a mi ciudad natal, contemplé de nuevo el faro y, de repente, sentí una profunda emoción. Porque yo también necesitaba un faro espiritual.

    Mi alma era como un pescador que navega en un mar tenebroso. Si no hubiera sido por la luz que emana del Padre y la Madre celestiales, habría vagado perdido en este mundo, sin saber cuál es la dirección para volver a la patria celestial. Pero Dios vino personalmente a esta tierra y alumbró con la luz de la verdad, de modo que ya no sigo a la deriva, sino que he encontrado el camino de regreso al reino de los cielos.

    Así como en mi niñez no comprendía la importancia del faro porque no era alguien que navegara, tampoco alcanzaba a sentir por qué necesitaba a Dios cuando aún ignoraba cuál era mi situación espiritual. Solo cuando reconocí que caminaba en medio de la oscuridad espiritual pude entender la verdad. Yo necesitaba desesperadamente la luz de Dios Elohim, quien me guía para regresar a la patria celestial.

    El faro nunca deja de alumbrar, lo miren o no las personas. De la misma manera, Dios siempre ilumina mi camino con un amor inmutable. Aun cuando yo estaba perdido y agotado, o incluso cuando mi corazón se endurecía y no seguía su guía, Él siguió esperándome con ternura y nunca me abandonó.

    Ahora yo también deseo convertirme en una pequeña lámpara. No para brillar por mí mismo, sino para reflejar la luz que el Padre y la Madre celestiales me han dado, y con esa luz de amor transmitir calidez a los hermanos de Sion, así como alumbrar el camino hacia el eterno reino de los cielos a las almas que todavía vagan en la oscuridad.
    4
    Marcadores
    Compartir
    주소가 복사되었어요.
    Ver más
    Atrás
    Top