“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;” (1 P. 1:15)
Kobe, Japón
Ap. 3:11
Jue. 6:14-16
Dado que comprendí el desesperado corazón de la Madre celestial hacia sus hijos más pequeños, decidí buscar a mis hermanos y hermanas perdidos con todo mi corazón y traerlos de regreso a los brazos de la Madre.
Para nosotros es mucho más fácil cambiar que no cambiar.
Libreville, Gabón
Ro. 5:8
Mt. 13:52
La Madre celestial estuvo dispuesta a dar su propia vida por sus hijos cuando vino a la tierra.
¿Sentimos lo mismo con nuestra vida de la fe? Revisemos nuestra lista de prioridades espirituales y averigüemos si hemos guardado lo que necesitamos descartar, y viceversa.
Mmakau, Sudáfrica
Fil. 4:13
Gn. 42:36
Madre celestial, lo siento mucho, la amo mucho y sus manos son las más bonitas.