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Entendimiento

El amor de la Madre que soporta todo

2019.07171
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  • Cuando empecé a asistir a la escuela, me sentía emocionada por conocer nuevos amigos con quienes pudiera jugar y aprnder, sin embargo, mi mamá no sentía lo mismo que yo. Desde el inicio del semestre, mi mamá me llevaba a pie a la escuela yse marchaba a trabajar todos los días. Cuando mis clases terminaban, me llevaba a su centro de trabajo. Siempre compraba un helado y lo ponía en mi mano para que me portara bien mientras ella terminaba.


    Mi mamá siempre se levantaba temprano para preparar la comida para mi hermana mayor y para mí, todos los días caminaba kilómetros para llevarme y pasar por mí a la escuela, y no podía dormir hasta muy entrada la noche por lavar los uniformes que usaríamos al día siguiente.

    Cuando pasé al cuarto grado, viajó a Jordania para trabajar. Mi padre también trabajaba muy lejos de casa en ese momento, así que raramente lo veíamos. Mi hermana y yo nos quedamos en casa de nuestro tío. Hasta que mi papá decidió llevarnos cerca de su centro de trabajo, no pudimos recibir un cuidado apropiado de nuestros padres. Nadie nos levantaba temprano para ir a la escuela ni nos preparaba comida deliciosa. Nadie preparaba nuestros uniformes escolares, ni nos ayudaban con nuestras tareas. Era muy pequeña para reconocer el sacrificio y los esfuerzos de mi madre por nosotros. Después que nos dejó, estaba demasiado ocupada quejándome sobre lo difícil que era todo. No pude comprender por qué había tenido que ir a trabajar al extranjero.

    Así, no pudimos ver a nuestra madre por mucho tiempo. No estuvo cuando me gradué de la escuela primaria y tampoco cuando mi hermana se graduó de la secundaria. No estuvo en nuestros cumpleaños ni en otras celebraciones. Al principio, me quejaba de la situación, pero con el tiempo crecí y finalmente entendí por qué tuvo que dejarnos para trabajar. Ella quería enviarnos a una buena escuela y satisfacer nuestros deseos y necesidades. Quería que mi hermana y yo tuviéramos una vida mejor.

    No podía imaginar qué difícil habría sido para ella separarse de nosotros, o lo mucho que sufrió por su trabajo mientras soportaba todo para la mejor vida de sus hijas, ni cuántas lágrimas cayeron de sus ojos mientras extrañaba su hogar y a nosotras. Cada vez que pienso en ella, me duele el corazón.

    A través de ella, llegué a entender el amor de una madre que soporta todo por sus hijos. Y también llegué a pensar en la Madre celestial. ¿Cuánto dolor soportó cuando sus hijos la traicionaron cometiendo graves pecados? Su corazón debe de haberse roto al ver a sus hijos disfrutando los placeres mundanos, olvidándola. Sinembargo, la Madre vino a la tierra vistiéndose de la carne y soporta todos los dolores, dificultades y sufrimientos en vez de nosotros para guiarnos a un futuro más brillante, el eterno reino de los cielos. Lo que es más desgarrador es que todavía hay muchas personas que no la reconocen y que no entienden completamente su gran amor y sacrificio. Pero la Madre celestial nunca se da por vencida. Ella continúa orando día y noche para que sus hijos perdidos sean encontrados.

    ¿Cómo puedo retribuir el infinito amor de la Madre celestial? Al igual que los hijos intentan ser exitosos en la vida haciendo su mejor esfuerzo porque desean retribuir a sus padres, estudiaré diligentemente la verdad que el Padre y la Madre celestiales nos han concedido y trabajaré duro para anunciar el evangelio. Encontraré a mis hermanos y hermanas perdidos para retribuir el amor y el sacrificio de los Padres celestiales.
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