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Jardín de Gracia

La herida

may. 202623
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  • Mientras estacionaba, por descuido rayé la parte delantera del coche. Fue un verdadero contratiempo. Me apresuré a buscar un taller de reparación, pero el costo no era nada bajo. Como no afectaba mucho a la conducción, aunque con pesar decidí seguir usándolo tal cual. Sin embargo, con el paso del tiempo, la parte rayada comenzó a oxidarse. Por más que intentaba ignorarlo, me molestaba, y terminé pensando algo absurdo:

    “Si tan solo pudiera sanar por sí solo, como las heridas del cuerpo…”

    Desde antes siempre me ha parecido sorprendente cómo las heridas sanan por sí mismas. Aunque no se aplique ningún medicamento, se forma una costra y, aunque quede una cicatriz, la herida se cierra sola. Ya sean animales o plantas, todos los seres vivos son así. En cambio, lo que ha sido creado artificialmente, en la mayoría de los casos, difícilmente puede repararse por sí solo. Cuando se avería, alguien tiene que intervenir para arreglarlo.

    No puedo dejar de admirar el poder de Dios, quien creó a los seres vivos para que puedan sanar sus propias heridas. Como es un fenómeno tan familiar, solemos darlo por hecho; pero si lo observamos desde otra perspectiva, no es algo en absoluto obvio. Incluso al ver una pequeña herida, llego a comprender que la sabiduría humana no puede compararse en absoluto con la de Dios.
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